Ibilbidea – blog

 KAIXO !!!

Este es el primer post en este blog. Lo iniciamos con ilusión y con algo de nerviosismo. Significa para nosotras una ventana desde la cual compartir nuestras reflexiones, sentires, vivencias y dudas en torno a las cuestiones que nos preocupan y nos ocupan.

¿Por qué creamos una asociación que se centra en la participación? ¿Por qué vinculamos participación con pedagogías y culturas? ¿Qué creemos que aportamos? ¿A quién? ¿A qué?

En nuestras organizaciones, barrios, pueblos o ciudades, empresas y movimientos coexistimos personas de una diversidad cada vez más patente y de complejos matices; por nuestro origen geográfico, étnico, nuestras costumbres, idiomas maternos (y relacionales/laborales), nuestras orientaciones sexuales, identidad de género, edad, situación y modelo familiar, nuestras competencias y habilidades, visiones sobre lo que es “normal” – y, por tanto, aceptable y/o valorado –, por nuestra situación económica, ideología política, identidad religiosa. Cada persona constituimos una cultura, un cruce de circunstancias personales, contextuales, de posiciones de privilegio y/o opresión, que van creando nuestra identidad y nuestro modo de estar y sentirnos en el mundo, de relacionarnos con las demás personas.

Aun subsumidos en un marco de globalización que tiende a homogeneizar gustos, estilos de vida y valores, la realidad de esta diversidad se impone. Así como se impone la realidad histórica y creciente tanto de desigualdades, como de capacidades y conocimientos de frontera que ponen en evidencia que no se puede dar una interpretación única de la historia y del saber.

El reto está en:

  • Primero, desmontar la creencia de que lo mío es lo bueno, la verdad, la única manera; de que existe un nosotrxs monolítico, estanco en el tiempo y legítimo frente a y sobre un otrx.
  • Segundo, reconstruir: nuestras culturas organizativas; nuestras concepciones de familia, equipo, trabajo, maternidad, vejez, liderazgo; nuestras estructuras y políticas; nuestras normas; nuestros modos de convivir, trabajar y participar, desde el diálogo entre saberes, vivencias y subjetividades diversas.

A la hora de participar (en equipos de trabajo, barrio, escuela, asociaciones, familia….) unas personas se sienten temerosas de perder su lugar, otras ya no creen en nada, otras están indignadas, otras temerosas de alzar la voz, de sentirse rechazadas, otras quizá hartas de ser prejuzgadas desde estereotipos antes siquiera de decir o hacer nada, o por cualquier cosa que alguien de “su colectivo” haya dicho o hecho, otras se mostrarán cautelosas de acaparar, otras ni se darán cuenta de que acaparan y de que su “normal” incomoda a otras, otras pensarán que no tienen nada que aportar…

Para esto resulta fundamental rescatar, desarrollar, aplicar pedagogías que fomenten: el pensamiento crítico, la escucha activa, el aprendizaje vivencial, la mediación, la creatividad personal y colectiva para idear y practicar nuevos modos de participar (de decidir, de planificar…), el sentir colectivo (lo comunitario), el fortalecimiento de las personas en tanto que sujetos activos y capaces de empatía y solidaridad. Todo ello con el sentido de transformación personal y social desde una ética de la vida.

Al constituir Sorginlore pretendemos caminar con esta enfoque ético, político y pedagógico. Queremos acompañar y ser parte de los procesos transformadores de esas organizaciones, barrios, pueblos o ciudades, empresas y movimientos que quieran innovar en su gobernanza desde las personas en su diversidad, incorporando valores y criterios de equidad y sostenibilidad en su cotidianidad y estrategia.